HISTORIA DE MADRID RÍO 

22.04.2019

HISTORIA

En 2005 el Ayuntamiento de Madrid convocó un concurso internacional de ideas para recuperar los espacios liberados del tráfico, del que resultó ganador el proyecto presentado por el equipo M-Río, formado por los estudios de arquitectura Burgos y Garrido; Porras y La Casta; Rubio y Álvarez Sala; y por el estudio holandés de paisajismo West 8.

El soterramiento de la M-30 en la zona del río, ha supuesto la mayor operación de reequilibrio ecológico en la historia reciente de nuestra ciudad. Se ha convertido en un gran parque lineal que ha dotado a Madrid de una infraestructura medioambiental única en el concierto de grandes metrópolis. Se recupera e integra, por fin, el río en la estructura urbana, y haciendo del Manzanares un nuevo eje vertebrador de la ciudad.

En su creación destacan propuestas como puentes y fuentes que por su singularidad constituyen nuevos iconos urbanos, algunas de las cuales vienen a dar respuesta a la petición que hicieron los niños en el Concurso Infantil y Juvenil Madrid Río.

Este nuevo pulmón verde constituye un punto privilegiado para contemplar la ciudad a través de tanto sus paisajes como de sus miradores. Para facilitar la permeabilidad entre los distritos situados en ambas márgenes del río, existen 33 pasos, entre los que destacan puentes de nueva creación que por su singularidad constituyen nuevos iconos urbanos.

EN CUANTO AL RÍO MANZANARES

El Rio Manzanares hace años Siempre fue un río poco importante por su escaso caudal. Fueron muchos poetas españoles que teniéndolo como objetivo lo vilipendiaron y se burlaron del mismo por la razón anteriormente citada. Hace unos 5 millones de años, la cuenca del Manzanares era un gran mar interior, algo parecido a unas lagunas poco profundas en un ambiente subtropical. Apenas habían aparecido los primeros homínidos sobre la tierra cuando, por razones geológicas externas, esta enorme laguna endorreica encontró salida al mar Atlántico. La erosión provocada por el torrente y el arrastre de sedimentos precipitados durante miles de años, fue formando las Terrazas del Manzanares, transformando el mar en un río al que se acercaba a beber buena parte de la fauna del lugar.

Sin embargo, durante siglos se pensó en distintos medios que lo hicieran navegable siglos atrás, cuando España tenía posesiones en ultramar. Por esta razón era muy importante que Madrid tuviera un puerto marítimo que conectara con las tierras del poderoso imperio que entonces estaba desplegado en todos los continentes.

Será Felipe II uno de los primeros interesados en que el Manzanares fuera navegable. Para ello contrató a un destacado ingeniero italiano de nombre Juan Bautista Antonelli. El plan consistía en ensanchar el río Tajo, cuyos afluentes son el Manzanares y el Jarama, para propiciar la navegación desde Madrid hasta Lisboa. Para tal fin sería necesario construir una serie de diques, compuertas y ampliar los puentes existentes.

Será Carlos III quien ordene construir el Canal del Manzanares desde el Puente de Toledo hasta el río Jarama que a su vez conectaría con el Tajo, en total diez kilómetros. Fernando VII ampliará dicho canal cuatro kilómetros más hasta Vaciamadrid. Se construyeron seis esclusas, cuatro molinos de agua y botes de transporte pero las obras no finalizaron.

Con posterioridad, el proyecto fue revisado por distintos ingenieros, como Francisco Xavier Cabanes o Manuel Bermúdez de Castro. Incluso en el S. XX, un alcalde de Madrid, Alberto Alcocer recuperó la intención de infundir vida artificial al río, pero nunca se cumplió el objetivo inicial. Madrid nunca fue puerto de mar pero hoy, al menos, se ha conseguido revitalizar sus riberas.

BREVE HISTORIA DE LA 'M-30'

La popular M-30 es la autopista que circunda los distritos más céntricos de Madrid capital. La M-30 tiene una longitud de 32,5 kilómetros con un radio medio de 5,17 kilómetros en relación a la Puerta del Sol.

La 'M' le viene de cuando era una autovía dependiente del Ministerio de Fomento. Con el traspaso de las competencias a las comunidades autónomas, la M-30 pasó a ser de competencia municipal y ahí empezó el problema de su nomenclatura, porque no se había previsto un color para las autopistas municipales, sólo azul para las estatales y naranja para las autonómicas.

Para respetar la simbología, por otra parte muy conocida y popular, se decidió seguir como hasta entonces simplemente añadiendo el escudo de Madrid (el oso y el madroño) para que quedase clara su titularidad.

En 2005, desde el Ayuntamiento de Madrid se impulsó el proyecto denominado 'Madrid Calle 30', uno de los principales proyectos de transformación urbana del Gobierno de la Ciudad de Madrid, que conlleva la remodelación del viario y del territorio por el que discurre la M-30. Esta actuación municipal se relaciona con la revitalización del Centro de Madrid, que se va a liberar de barreras y se va a abrir a nuevos equipamientos, espacios verdes y áreas de disfrute. También guarda relación con las actuaciones que potencian la recreación, el deporte y la movilidad de bajo impacto, como el 'Anillo Verde Ciclista' o la 'Senda del Rey'.

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